GOTITAS  DE  ESPERANZA 

 “Discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en Él tengan vida”

Fue el tema de la V Conferencia General del Episcopado de América Latina y el Caribe, que se reunió en la cuidad de Aparecida (Brasil), del 13 al 31 de mayo del 2007, con más de 260 participantes de toda la Iglesia latinoamericana, con el propósito de “…dar un nuevo impulso a la evangelización, a fin de que estos pueblos sigan creciendo y madurando en su fe, para ser luz del mundo y testigos de Jesucristo con su propia vida…”

Desde éste, nuestro humilde  espacio, deseamos aportar nuestro granito de arena, para tratar de identificar los problemas comunes que hoy nos aquejan y de ahí, intentar construir una sociedad más justa y más solidaria para todos.

Cuando la nave de la vida comienza a hundirse, florece en los labios del que sufre un llamado de fe y de esperanza: “¡DIOS MÍO!”… “¡MADRE MÍA!”… Éste es el grito de los corazones que se entregan a Dios, en los momentos de las pruebas. Es ahí, donde el cristiano se fortalece y se levanta.

Hoy el mundo entero se debate entre la angustia de los desencuentros y los flagelos de la pobreza, el abandono, la injusticia… Ante estas calamidades, es imperioso que la familia reencuentre caminos de fe y de esperanza, basados en principios éticos, morales y religiosos.

Es necesario enderezar el rumbo, para que la paz, el amor y la caridad reinen entre los hombres. Sólo así podremos encontrar a Dios en  las pequeñas cosas de la vida y evolucionar como seres humanos.

 Sólo, si ponemos en el Señor nuestras esperanzas, lograremos construir un mundo mejor.

SOLIDARIDAD

Cuando aprendamos a mirar a los demás, antes que a nosotros mismos y sepamos comprender el dolor ajeno. Ese día, si alguna vez llega a nuestras vidas, seremos realmente ¡¡FELICES!!

Porque: EL AMOR,  SANA Y  EL  EGIOSMO, MATA.

 

Vive para servir y tu vida será bendecida por el Señor.

 

 

Canción de la alegría

El año de la Fe, nos invita a redescubrir nuestro espíritu misionero para anunciar a Cristo y dar testimonio de Su Amor, con nuestra propia vida.  

¡¡ SEÑOR!! Fortalece nuestra  fe y con ella la Esperanza y la Caridad que nos lleve a vivir como verdaderos misioneros del Evangelio.

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FRASES  PARA TODOS  LOS  TIEMPOS

Pasarán los años, los siglos tal vez, pero las enseñanzas del Divino Maestro, no pasarán. Él nos dejó un Mandamiento Nuevo, que no debemos olvidar: Que nos amemos todos como nos ama Él.”

Si logramos hacer de esta Ley nuestra bandera, habremos conseguido que la utopía de un mundo más justo y solidario para todas las razas de la tierra; sin importar el credo que profesen, sea una hermosa realidad.

Seamos pues, discípulos y misioneros de Jesús. Peregrinemos por la vida abriendo caminos de Amor, de Fe,   Esperanza y Caridad.

Que la Familia de Nazaret sea modelo, luz y guía para nuestras vidas.

«Padre Celestial, nos has dado un modelo de vida en la Sagrada familia de Nazaret. Ayúdanos, Padre Amado a hacer de nuestra familia otro Nazaret, donde reine el amor, la paz y la alegría…» Madre Teresa de Calcuta

Que podamos decir como Francisco

 “Señor, haz de mí un instrumento de tu paz…”

Todos los seres buscan la paz, es el anhelo ardiente, es la esperanza de toda la humanidad. Cada uno la quiere en su corazón, cada familia la desea en su seno; cada sociedad la procura entre sus miembros; cada país la ansía para su gobierno. Todos buscan la paz y con mucha razón, pues sin ella no hay felicidad ni progreso.

Pero la verdadera paz no nace espontáneamente, se la conquista luchando contra el desorden de los sentimientos; muchas veces esa lucha es ardua, desesperante por momentos, pero irrenunciable. Para mantener la paz interior es necesario practicar, con valor y fortaleza,  las virtudes y luchar sin desmayos contra los vicios.

“Para ser instrumento de paz, ora por la paz, como Francisco en el monte Alvernia… trabaja por la paz en los diversos ambientes. Que, en cuanto de ti dependa, tengan los hombres paz entre ellos y con Dios. Colabora con el esfuerzo de los demás para desarraigar la miseria, el odio y las injusticias; sé sensible a las exigencias del bien común y practica las virtudes sociales…” (Del libro “Instrumentos de tu Paz”, de  Alejandro Francisco Díaz, O.F.M.)

“Amemos la caridad y practiquémosla. Esta es la virtud que nos hace hijos de un mismo padre que está en los cielos. Amemos y practiquemos la caridad; ya que constituye el mandato del Divino Maestro…” Padre Pío

“El Señor os bendiga y os haga menos pesado el yugo de la familia. Sed siempre buenos. Recordad que el matrimonio comparte obligaciones difíciles que sólo la gracia de Dios puede hacerlas fáciles.” Padre Pío.

"Adorad a Cristo: Él es la Roca sobre la que debéis construir vuestro futuro y un mundo más justo y solidario. Jesús es el Príncipe de la paz, la fuente del perdón y de la reconciliación, que puede hacer hermanos a todos los miembros de la familia humana.” Juan Pablo II

"Alabada sea la paz, en  cuyo seno se ganan las batallas contra el hambre y la ignorancia, y se acrecientan sin cesar las filas de los ejércitos de Dios." Constancio C. Vigil.

“Espíritu de sabiduría, que iluminas la mente y el corazón, orienta el camino de la ciencia  y la técnica al servicio de la vida, de la justicia y de la paz. Haz fecundo el diálogo con los miembros de otras religiones y que las diversas culturas se abran a los valores del Evangelio.” Juan Pablo II

«Pedidle a la Santísima Virgen que la caridad de Cristo triunfe en las relaciones sociales haciendo llegar a todos los beneficios del justo progreso y del razonable bienestar;... y que reconociendo todos su verdadera maternidad, todos se sientan hermanos en Jesucristo, hijos de un mismo Padre que está en los cielos, que pueden y quieren vivir en paz para dar al mundo, agitado por el odio y por la violencia, el ejemplo de una nación que sabe gozar de los beneficios de la fraternidad cristiana» Pío XII, octubre de 1956.

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“Dios le da las batallas más duras a sus soldados más fuertes.” Papa Francisco

Tratemos de enfrentar las luchas de la vida con valor, entereza y generosidad, para que cuando el Señor nos llame a comparecer ante Su Divina Presencia, nos acoja entre sus brazos misericordiosos de Padre bueno, para curar nuestras heridas y aliviar nuestros dolores. Y  pueda decirnos: ”Ven a Mí, porque has vivido como un buen soldado.”  S.B

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"Amando a los demás descubriréis el sentido de la vida." Juan Pablo II
        

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